jueves, 1 de septiembre de 2022

5 motivos por los que prefiero los libros viejos

 A la hora de comprar un libro siempre tengo predilección por uno viejo ( y si fuera primera edición, mucho mejor, pero esto da para otra entrada). No rechazo ni desprecio con ellos la literatura moderna ni los autores contemporáneos. Pero un libro viejo tiene cierto encanto para mí que va más allá del propio texto. Leerlos se convierte en toda una experiencia que abarcan diferentes sentidos: desde la vista, sin la cual la lectura sería imposible hasta el olfato que nos permite disfrutar de ese olor tan característico del libro viejo, pasando por el tacto que utilizamos al acariciar los diferentes papeles y otros materiales que se han empleado a través de las décadas en la elaboración de los libros.

Cabe hacer una aclaración antes de seguir. Libro viejo no es sinónimo de clásico. El escritor y crítico español Carlos García Gual aclara que "clásicos son aquellos libros leídos con una especial veneración a lo largo de los siglos". El término "clásico", por tanto, hace referencia al texto, al contenido; en cambio, cuando se habla de libro viejo, se habla del continente, de la edición. Los clásicos, de hecho, tienden a publicarse de manera periódica y es fácil encontrar ediciones recientes. Se pueden encontrar también ediciones antiguas de los clásicos, siendo algunas de ellas muy cotizadas. Pero lo cierto y verdad es que la inmensa mayoría de los libros viejos no pueden ser catalogados de clásicos. La mayoría de libros, tanto viejos como nuevos, apenas cuentan con una única edición de varios miles de ejemplares que con el paso del tiempo acaban desapareciendo y su contenido es olvidado. De ahí la importancia de las bibliotecas y las librerías de viejo, a través a de las cuáles se conserva buena parte del conocimiento del pasado.

Hecha esta apreciación nos centraremos en los libros viejos y compartiré 5 motivos por los que los prefiero frente a los ejemplares sacados de la imprenta. Y si después de leerlos quieres añadir alguno más o, por el contrario, compartir tus motivos por los que no te interesan, te recuerdo que tienes los comentarios para compartirnos tu opinión:

1. Redescubrir los clásicos

Hablando de los clásicos, cabe destacar que con el paso de los años estos se adaptan y, de alguna forma, se transforman. Además, más allá del propio texto de la obra que llamamos clásico, cada edición puede contener prólogos o notas diferentes redactados por autores de la época en la que se publican. Así, leer una edición antigua de un clásico nos puede permitir tener una perspectiva diferente del clásico.

2. Conocer fuentes directas de la historia

Muchos libros viejos del género histórico, ensayo o incluso novela han sido escritos por autores que han vivido en primera persona el tema y contexto que tratan en sus obras. Así, sus obras se convierten en una fuente directa que nos permite conocer diferentes épocas de la mano de quienes las han vivido. No obstante, esta implicación les hace también escribir con cierta subjetividad. Por lo que al leer uno de estos libros hay que hacerlo también con el filtro crítico que nos da el paso del tiempo.

3. Encontrarte con pequeños tesoros

Es una de las cosas que más disfruto de leer un libro viejo: pasas una hoja y te encuentras en su interior con alguna fotografía, nota manuscrita o recorte de periódico de unas cuántas décadas atrás. Te imaginas el momento en el que alguno de sus propietarios anteriores lo guardó, tal vez a modo de marcapáginas, y disfrutas del pequeño viaje en el tiempo que te regalan. Cuando encuentro alguno de estos pequeños tesoros, los disfruto durante un momento y los regreso al lugar donde los encontré como si fueran una parte más del libro, sin saber cuándo ni quién los volverá a disfrutar. Y es que además del contenido escrito, cada libro guarda su propia historia, que depende en buena medida de la historia de las manos por las que ha pasado. 



4. Lectura para todos los bolsillos

¿Los libros son caros? Pues como en todo, dependerá del bolsillo y las prioridades de quién se haga la pregunta. No obstante, hay libros viejos prácticamente regalados. Pueden ser saldos, remates o incluso libros que presenten algún desperfecto sin que ello afecta a su lectura. Así, los libros viejos abren una gran gama de alternativas para la lectura de todos los bolsillos. Y cuando hablamos de todos, son de todos; porque también hay ejemplares que por diferentes circunstancias como su antigüedad o rareza llegan a venderse u subastarse en cifras que apenas unos cuántos pueden permitirse.

5. Leer con los cinco sentidos

Lo dije al inicio de esta entrada y con ello termino también. La lectura es una grata experiencia pero cuando lo que se tiene entre las manos es un libro viejo, la experiencia se multiplica. Un libro, por sí solo, puede llegar a ser una obra de arte. La encuadernación, las ilustraciones que tenga o los materiales que en él se empleen son algunos de los elementos que, sumados al tiempo transcurrido, hacen del libro viejo un objeto especial. Y añado una apreciación personal: los libros modernos, elaborados en líneas de producción con los avances tecnológicos de los que hoy se disponen, han perdido buena parte del cuidado y atención que se ponía a la hora de realizar los tirajes del pasado. Por ejemplo, en pocas ediciones se puede encontrar ya el número de ejemplares y el nombre o nombres de las personas que han estado a cargo de las mismas, cosa que era frecuente hasta hace algunas décadas.


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